Ad Finem Fidelis.


El Gran Gatsby (2013), Baz Luhrmann. Basada en la novela de Scott Fitzgerald.



"Among the whisperings, the champagne and the stars"

Ésta es otra de esas críticas mías que no son críticas, son opiniones personales. Siento no ser objetiva de nuevo, y aunque no vaya a hablar de nada que pueda estropearos la sorpresa, creo que esto es más bien para aquellos que ya han visto la película. No pretendo ser "la verdad absoluta", sólo pretendo dar a conocer otro punto de vista distinto sobre ella.

Las críticas que he oído desde su estreno no han hecho más que acrecentar mi expectación. He oído comentarios de todo tipo: la música es anacrónica, todo pasa demasiado rápido, es aburrida, Carey Mulligan no le llega a Mia Farrow ni a la altura del zapato, todo se convierte en un circo que no hace más que ocultar el talento interpretativo de los actores, bla, bla, bla.
Todas las opiniones, como en todo, son muy válidas, claro. Pero no veo que se sostengan sobre nada sólido. Aunque esté todo escrito sobre el cine, no hay leyes, una película puede ser atrevida, puede ser como le salga de las narices ser, o más bien, como le salga de las narices al director. ¿En qué mundo la música de Moulin Rouge ha dejado de ser anacrónica? ¿Y en qué mundo eso importa? Ojalá salieran los detractores del Gran Gatsby ahora mismo y digan que ya no les gusta Moulin Rouge por esos mismos motivos.

Bueno. Escribo recién llegada de la sala, no quería que se perdiera ningún matiz, aunque sea algo imposible. Siento ser demasiado sentimental, pero ¿qué es el cine para nosotros, para mí, sino algo que nos mueve y nos lleva a sentir una película con pasión, o a odiarla profundamente?

Debe quedar constancia de que terminé de leer el libro hace unos escasos 2 días y sin embargo, he alcanzado mayor profundidad en la historia gracias a la película. No es culpa de Fitzgerald, desde luego, sino de que últimamente me cuesta muchísimo concentrarme cuando leo. 




Creo que quizá éste sea uno de esos casos exclusivos en los que se da que quienes hayan leído la obra aprecien mejor la película y la disfruten más, en lugar de lo que normalmente ocurre. 
La música anacrónica, el original tratamiento de la imagen, la rapidez del montaje, la aparente contradicción personaje-actor, todo eso, no es más que una cáscara (y qué cáscara). Dentro está la esencia de El Gran Gatsby, y nada más. De hecho, en la película podemos ver las miradas y su profundidad, su significado absoluto, algo que en el libro, yo al menos no pude apreciar tan de cerca. Dentro de esa cáscara está toda la tragedia que sutilmente presenta el libro, está todo el amor, el odio, la vida y la muerte que había en la obra. Los personajes son perfectos, la interpretación es perfecta, no se pasa ni se queda corta, se ajusta a la rapidez de la propia película. Carey Mulligan demuestra que es camaleónica, puede ser dulce, inocente y a la vez rica y tonta. Por mucho que digan por ahí, es muy capaz de llevar a sus espaldas todo el glamour que su personaje le exige. Leonardo Di Caprio de verdad que encarna a Gatsby de una forma... increíble. Cuando vi el cartel y lo vi a él supe que él sería Gatsby. Puede parecer seguro de sí mismo y a la vez demostrar una ternura y un miedo enormes. Es la viva imagen del personaje.

La música, la de Lana del Rey concretamente, contribuyó a que junto con las imágenes se me pusieran los pelos de punta. Ésta es una historia de amor mucho más compleja que lo que puede parecer a primera vista, y la música ayuda a amplificarlo. Es una historia de amor tan especial, tan triste y tan decadente. 
Por otro lado, el que hubiera tanto efecto digital no queda extraño sino que se amolda a esta nueva versión de la historia. La luz verde se ve desde mucho más lejos gracias a esto. Las estrellas fugaces, los fuegos artificiales: todo. La fotografía y la iluminación, que es en lo que se apoya todo ese circo, son bellísimas. Todo tan dorado, tan pulcro y a la vez, de nuevo esa palabra: decadente. 
Hay otra cosa que me llamó mucho la atención, y es que le han dado mucha importancia al cartel de los ojos de Dios, es decir, del Doctor T.J. Eckleburg, algo que en el libro sí que está ahí pero puedes perderlo de vista. Eso me pareció un respeto bien grande al texto, algo que es muy de agradecer.


No puedo decir nada más, con todo esto se me han acabado las palabras y no sabría como plasmar lo que pienso ahora sobre la película. Sólo ha sido un ataque de verborrea y ahora siento que me he quedado muda. En conclusión, vedla con vuestros propios ojos, y no dudéis en añadir comentarios aquí. Me encantaría conocer vuestra opinión. :)





"Gatsby believed in the green light, the orgastic future that year by year recedes before us. It eluded us then, but that’s no matter—tomorrow we will run faster, stretch out our arms farther. . . . And then one fine morning—So we beat on, boats against the current, borne back ceaselessly into the past."

La casa donde no vivo.


The house I live in (2012), de Eugene Jarecki. (Disponible en el Atlantida Film Fest).

Siento que esto no sea una crítica como dios manda, pero lo que se me ocurre al ver el documental no es hacer eso, sino hablar de lo que realmente me ha dado a pensar, de lo que me ha hecho sentir, por lo que esto es una opinión personal acerca del documental y del tema, totalmente discutible por cualquier otra opinión bien argumentada.

Este documental muestra duramente lo que no queríamos oir ni ver. Nos habla directamente a nosotros, nos mira a los ojos y apartamos la mirada. 
Nos quiere hablar de las drogas. No, no es el típico documental sobre las drogas. Es un documental en cierto modo pesimista y a la vez algo alentador, es capaz de abrirnos los ojos. 
En Estados Unidos hay más gente encarcelada por las drogas que en el resto del mundo. Adivinad de qué color son esas personas. En Estados Unidos hay una tremenda discriminación racial a la hora de llevar a cabo la llamada "guerra contra las drogas"(que no ha hecho sino demostrar que en lugar de disminuir el número de drogadictos y traficantes, ha aumentado desde su inicio). La policía hace patrullas diarias por los barrios más pobres, ¿qué esperan no encontrar? Es como ir a pescar, sabes que en algún momento algún pez morderá el anzuelo. Es más, estos policías reciben pagas extras por realizar detenciones relacionadas con las drogas, que incluso acaban superando su salario base a fin de mes. ¿Acaso estos policías van a estar interesados en otro tipo de casos como violaciones o robos, asesinatos, etc.? No, se dedicarán solo a pescar. Es ley de vida. 
Hay unas 90 y pico personas en EEUU condenadas a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional, sólo por traficar con drogas. Uno de los condenados decía, "bueno, es igual que condenarme a muerte, ya que sólo saldré de aquí cuando muera". Lo peor no es eso, sino que a la hora de recortar, lo que se recorta es en rehabilitación, por lo tanto, cuando un preso sale de la cárcel, ¿qué le espera? Nadie le da trabajo, aparte de un montón mas de restricciones que tienen al ser ex-presidiario, como por ejemplo la prohibición de vivir en equis barrios, no tener derecho a viviendas del Estado, etc. Salen y están deseando volver a delinquir para volver a la cárcel, allí por lo menos tienen comida y techo.



El foco de atención debería ser la pregunta, ¿qué les llevó a las drogas? Los sumimos en la desgracia creando guetos durante el New Deal, los apartamos de los núcleos comerciales, los hacinamos, los abocamos a la fatalidad. En el documental podemos ver que la mayoría tuvieron padres adictos y traficantes o que tuvieron que irse a trabajar a otra ciudad, dejándolos solos contra la adversidad. Si no tienen dinero ni comida, qué van a hacer, ¿morir de hambre? Delinquen y los castigamos por ello.  Se ha pasado de perseguir las drogas a perseguir a los pobres, y la droga es la excusa para legalizar esa persecución.

Creo que lo más duro que vi en este documental fue un cartel del Estado que rezaba: "Se dará 200$ a aquellas mujeres drogadictas que se esterilicen". Además de obviar el derecho a ser madre, ¿en qué creen que se gastará esos 200$ una mujer adicta? Es la pescadilla que se muerde la cola.

Perfect sense, aferrarnos a lo que nos queda.

"Porque así es cómo la vida continúa... Así."




Perfect sense (2011), dirigida por David Mackenzie es otra de las películas del Atlántida Film Fest.

Susan (Eva Green) y Michael (Ewan McGregor) protagonizan esta preciosa poesía hecha celuloide. No os dejéis asustar por el reparto, porque como ya dije anteriormente en Ali, las comparaciones son innecesarias. A pesar de que el género que suele interpretar Ewan McGregor es bien distinto, eso no le quita mérito como actorazo, y mucho menos desvirtua la imagen de esta película.






No quiero ni pienso aportar nada sobre el argumento excepto algunas pinceladas sobre las sensaciones que éste deja. Perfect sense es una alegoría del fin del mundo. Es la sensación de que somos finitos, insignificantes, ser consciente de ello e intentar agarrarse a lo que tienes. Estar vivo no significa vivir, eso se entiende mejor cuando todo se desmorona a tu alrededor. La pérdida de los sentidos parece peor que una guerra mundial que lo destruya todo, es más lento, es más doloroso. Poco a poco la libertad de movimientos se ve reducida, hasta verte atado completamente a las condiciones en las que te encuentras.
Pero esta película es poesía, es una oda a los sentidos, a lo que representan y habitualmente no llegamos a apreciar. Nuestra forma de relacionarnos, de amar, de caminar, todo depende de los sentidos.
Y aunque parezca una moraleja cursilera, al final todo lo que tenemos firme es el amor, en todas sus vertientes; es a lo único que podemos agarrarnos con firmeza, haya luz o sea todo oscuridad.