La vuelta a lo sencillo

Renoir, dirigida por Gilles Bourdos (2012).



A través de esta película llegamos a conocer al célebre pintor en sus últimos años de vida, cómo el paso de la edad deja lugar a problemas físicos que merman sus capacidades corporales, pero no mentales, y cómo quizá eso influye en su estilo pictórico pero no lo empeora, lo cambia, lo hace más sencillo. Él cuenta que tras toda la vida complicándose para pintar un cuadro, ahora pinta rápido, ve lo esencial, se dirige hacia el núcleo duro de las cosas, pinta siluetas, no con líneas sino con color. "Si no eres capaz de entenderlo, no serás capaz de entender nada", le dice a su hijo, Jean Renoir, que vive en la película la etapa de su vida que le llevará a descubrir el cine. Pero todo no acaba ahí, la película no sólo narra los últimos años del pintor sino que gira entorno a Andrée, la modelo que acepta posar para él. Ella provoca que pinte de nuevo con más fuerza, más inspiración. Ella representa, como Renoir dice, la carne, la vida, él necesita un ser vivo cerca aunque sea para pintar un bodegón de limones. Ella es el color naranja, la luz que baña prácticamente toda la película, que es una muestra preciosa de tonos, colores, matices. La fotografía, dirigida por Mark Ping Bing Lee, es todo un homenaje a la pintura, la mayoría de las veces se recrea en la belleza de los planos sin importar lo que narre, algo que cualquier esteta disfruta sin lugar a dudas.




A pesar de parecer una película tan ligera, que comienza de una forma tan agradable, pronto se torna de ser un biopic a romance, ya que empieza a descentrarse demasiado de la gran figura que le da el nombre al filme, y finalmente acaba por girar entorno al amor que surge entre Jean y Andrée.

Independientemente de ello, es una película que nos transmite mensajes muy profundos, como el no buscar sino dejarse llevar como un corcho por la corriente de un río, el reducirse a lo sencillo y esencial, y el "agárralo sin miedo" de Andrée.




Paraíso: Amor (Ulrich Seidl, 2012)

¡Buenos días!

De nuevo he colaborado con el blog La película del día y esta vez, con la reseña de Paraíso: Amor de Ulrich Seidl, ¡aquí tenéis el enlace!

http://daysmovie.wordpress.com/2013/08/14/paraiso-amor-paradies-liebe-paradise-love-2012/



¡Espero que os guste!

Tranquilo, es solo el viento.



Solo el viento, de Benedek Fliegauf representa la realidad de la que no sabemos nada y que tampoco queremos ver. Una familia gitana romaní sufre en las carnes los efectos del racismo, llegando a los extremos más violentos: otras familias gitanas de la zona han sido asesinadas por la noche, lo que cada vez va cerrando más el círculo entorno a ellos. 
Basada en un suceso real, la película nos muestra un día cotidiano de la familia, con el abuelo enfermo, el niño no queriendo ir al colegio, la hija adolescente intentando igualarse al resto acudiendo al instituto pero sufriendo insultos racistas por parte de su profesor, la madre pluriempleada dejándose la piel para poder seguir viviendo difícilmente al día, sufriendo también acoso racista por parte de su jefe.
Tras este cuadro de desprecio cotidiano, representado en un área de Hungría poblado de bosques y hierbas altas (gracias a la magnífica fotografía que nos permite sentir su frescor en la piel), aparece lo subyacente, en el ambiente se masca la tragedia, ninguno habla de ello pero todos lo saben: podrían ser los siguientes. Intentar deshacerse de ese sentimiento para seguir viviendo, pero no, les persigue. Por su condición, uno abstrae que tienen el destino truncado, el espectador intuye que esos personajes no llegarán a nada en la vida debido a esa sociedad opresora.




La realidad gitana es mucho más dura de lo que parece. Mientras en la sala de ordenadores el resto de estudiantes juegan a videojuegos de guerra, con el insistente sonido de los disparos, Anna, la adolescente, después de buscar en Google "asesinatos de gitanos", realiza una videollamada a Canadá, para hablar con su padre al que hace más de un año que no ve. Los contrastes se muestran continuos. Rio, el niño, escucha cómo han sido asesinados sus vecinos. Sus preocupaciones deberían ser las propias de su edad, no estar a la espera de la muerte.


La película es la continua espera de lo inevitable, tanto por parte del espectador como de los personajes, en un silencio atronador que no hace más que incrementar el nerviosismo.Uno siente cómo es esa mosca que te persigue en el oído, el latido constante de la muerte cercana. No se sabe qué pasará pero se espera que pase algo. Ellos viven en ese "standby", a la espera, conteniendo la rabia contra los que los maltratan y denigran, callando, siempre callando, observando con la boca cerrada.

Andrea Dorantes